Nutrición de las plantas y fertilizantes, segunda parte

Éste es el segundo de tres artículos sobre la alimentación de las plantas. En el primero (ver aquí) están descritos los diferentes tipos de nutrientes y las formas en que la planta los toma a través de las raíces.

El segundo considera los tipos de fertilizantes que normalmente se utilizan, como una ayuda al momento de elegir uno.

FERTILIZANTES Y FERTILIZACIÓN

Un fertilizante es un producto comercial o elaborado por uno mismo, que contiene nutrientes o bien contiene materia que puede generar nutrientes.

Ferti_02Por lo tanto, la fertilización es la adición de nutrientes al entorno de las raíces. Para fines de este artículo, no debe confundirse con la fertilización foliar, que se hace sobre las hojas.

Normalmente se fertiliza para aumentar la disponibilidad de nutrientes que ofrece el sustrato de las raíces. Dos riesgos de realizar esto son que sea deficiente o que sea excesivo.

La fertilización es deficiente cuando no enriquece suficientemente al sustrato, como para que la planta complete adecuadamente su ciclo vital. Sus causas son: Utilizar una concentración o cantidad demasiado baja de fertilizante, fertilizar con poca frecuencia, o bien utilizar un fertilizante cuyos nutrientes no cubren las deficiencias del sustrato. Entre sus consecuencias, la planta se desarrolla poco, aparecen daños visibles en su estructura, sus productos (flores, hojas o frutos) son de mala calidad y escasos. En este caso, se dice que la planta adolece de una carencia de uno o más nutrientes. Afortunadamente, las carencias son sencillas de solucionar si son diagnosticadas certeramente y a tiempo.

La fertilización es excesiva,  si se realiza con demasiada frecuencia o con una concentración o cantidad demasiado alta de fertilizante. Uno de los problemas de la fertilización excesiva es el potencial de producir toxicidad en la planta, por absorción en demasía de uno o más nutrientes. Sus resultados son análogos a los de las carencias: Plantas con mal desarrollo; hojas, tallos, flores o frutos dañados o de mala calidad; deformaciones e incluso muerte.

No obstante, el riesgo más alto de la fertilización excesiva es el posible daño irreversible a las raíces. Cuando la fertilización es excesiva, el entorno de las raíces adquiere una concentración muy alta de nutrientes en forma iónica (eléctricamente cargados, ver el primer artículo de esta serie aquí). Esta alta concentración dificulta enormemente el proceso de osmosis y las raíces no pueden absorber adecuadamente el agua que deben entregar al resto de la planta. Esto incluso afecta a las células de las raíces para tomar el agua que necesitan para ellas mismas, lo que puede llevar a su muerte. En este caso, muchas veces se dice que las raíces “se quemaron”.

Evaluando los riesgos de subfertilizar o sobrefertilizar, se desprende la siguiente regla: En caso de duda, siempre fertilizar menos.

TIPOS DE FERTILIZANTE

Los fertilizantes pueden agruparse de acuerdo a distintos criterios, no excluyentes entre sí.

Por presentación

Los fertilizantes pueden presentarse como líquidos o como sólidos. Los fertilizantes líquidos normalmente vienen muy concentrados y requieren estar diluidos para utilizarse. Es importante que la dilución y la dosificación  sean realizadas con cuidado y siguiendo las instrucciones, para no sobrepasar los límites tolerados por la planta.

Pueden venir en una parte (una sola botella), en dos e incluso en tres partes (dos o tres botellas). Los de una parte se pueden diluir de manera simple. Sin embargo, aquellos que vienen en más partes requieren un poco más de cuidado, pues la dilución de cada parte debe realizarse en cierto orden. Es por eso que las botellas vienen etiquetadas usualmente como parte  A y parte B (y parte C para aquellos en tres partes). Es decir, primero debe diluirse el contenido de la parte A y luego el de la parte B. Ambas partes nunca deben ser mezcladas mientras están concentradas (tal como vienen en la botella).
La razón de esto es que la concentración de las partes es tan alta, que los nutrientes que contienen pueden reaccionar entre ellos generando sustancias insolubles en el agua. Como se recordará del primer artículo, la planta sólo puede utilizarlos si se encuentran disueltos, así que en forma insoluble son inútiles. Por eso, los nutrientes que pueden presentar ese problema entre ellos se colocan en botellas distintas.

También existen fertilizantes líquidos en una sola parte y que no requieren dilución. Son poco comunes pues no resultan económicos, ya que básicamente se pagan los costos logísticos del agua que contienen.

Los fertilizantes sólidos vienen en una sola parte y pueden ser en polvo que requiere dilución, o bien de aplicación directa. Los fertilizantes en polvo para diluir deben utilizarse en concentracionesFerti_01 adecuadas, al igual que los fertilizantes líquidos. En caso de duda, siempre menos!

Los fertilizantes sólidos de aplicación directa incluyen aquellos que se distribuyen “al voleo”, como por ejemplo el salitre y los que están destinados al pasto. También, aquellos que se mezclan con la capa superior del sustrato, como el guano, el humus y el compost. Estos últimos, muchas veces no se denominan fertilizantes, sino que se clasifican como mejoradores del suelo, pues aportan otros beneficios aparte de la nutrición.

Por espectro de nutrientes

Los fertilizantes pueden contener uno o más nutrientes esenciales. En un extremo, están aquellos que entregan sólo un nutriente. Usualmente, se utilizan únicamente para corregir carencias.

En el otro extremo, existen fertilizantes que incluyen todos los nutrientes que la planta requiere. En hidroponía, la planta se alimenta exclusivamente de los nutrientes que están presentes en la mezcla de agua y fertilizante que se les proporciona. Por lo tanto, en los cultivos hidropónicos es esencial que se utilice un fertilizante que incluya todos los nutrientes. Estos fertilizantes hidropónicos muchas veces se denominan fertilizantes base. No obstante, también pueden adicionarse fertilizantes con un rango limitado de nutrientes, para cumplir con ciertos fines específicos, como por ejemplo reforzar la floración o eliminar una eventual carencia.

En cultivos en tierra, pueden utilizarse fertilizantes con rango limitado de nutrientes, bajo el supuesto que la tierra entregará el resto de los nutrientes necesarios. Por lo común, estos fertilizantes para tierra proporcionan los nutrientes que son más utilizados por la planta. Es decir, los nutrientes primarios (Nitrógeno, Fósforo y Potasio).

Se desprende entonces que un fertilizante base para hidroponía puede utilizarse perfectamente en tierra (contiene todos los nutrientes), pero no al revés.

Por parte del ciclo de vida

La mayoría de los fertilizantes comerciales están destinados a satisfacer todas las partes del ciclo de vida de la planta. Pero también existen fertilizantes que están pensados para reforzar una parte específica del ciclo de vida. En particular, la fase vegetativa y la fase de floración.

La fase vegetativa es aquella en que la planta concentra sus esfuerzos en el desarrollo de tallos, hojas y raíces. Por eso, los fertilizantes destinados a esta fase son ricos en Nitrógeno, que es protagonista en la generación de la estructura de la planta.

La fase de floración, como su nombre lo indica, es aquella en que la planta da prioridad a la formación de flores y frutos. En consecuencia, los fertilizantes para esta fase son abundantes en Potasio y Fósforo, que participan en la formación floral.

Cae de Perogrullo que en cultivos de plantas apreciadas por sus hojas, como lechugas y acelgas, no es necesario utilizar un fertilizante para floración.

Es importante tener en cuenta que la planta siempre necesita de todos los nutrientes. La diferencia entre las fases está en la cantidad de cada nutriente que se necesita, no su variedad.

Por origen de los nutrientes

En relación al origen de los nutrientes que contiene un fertilizante, muchas veces se clasifican en orgánicos y no orgánicos. La principal dificultad para establecer esta clasificación se encuentra en la definición de qué es efectivamente orgánico (no confundir con el campo de acción de la Química Orgánica). Lamentablemente, no existe un único criterio al respecto. Diferentes países, organizaciones y cuerpos normativos tiene distintas definiciones.

En el lenguaje diario, se considera que un fertilizante es orgánico cuando es de origen natural con bajo o nulo procesamiento. Esto genera confusiones y segregaciones de difícil explicación. Por ejemplo, si se utiliza una piedra de salitre obtenida del desierto, se puede considerar natural y por lo tanto orgánica bajo ciertas clasificaciones vigentes. No obstante, si dicha piedra se muele, lava con agua y se seca para venderlo como nitrato de sodio (“salitre sódico”), nadie lo consideraría orgánico, a pesar del mínimo e inocuo procesamiento que recibió.

Más fácil es comenzar por el otro extremo, definiendo los fertilizantes no orgánicos. Son aquellos cuyos nutrientes han sido refinados a partir de minerales naturales (como el caso del salitre sódico recién mencionado), o bien han sido sintetizados en laboratorio. Un ejemplo de estos últimos es la urea, conocida en Chile por haber sido creada en su momento como un sustituto barato del salitre.

Es importante considerar que independientemente de su origen, todos los fertilizantes deben ser utilizados cuidando la dosis de aplicación. Existe la idea de que no se puede sobrefertilizar Ferti_05utilizando productos orgánicos. Esto es incorrecto, así que siempre cuidado con la cantidad y concentración utilizada. Un ejemplo típico es el uso excesivo de guano de aves marinas, que puede “quemar” las raíces por sobredosis de Nitrógeno.

También es relevante recordar lo planteado en el primer artículo. Las plantas absorben nutrientes en sus formas simple e iónicas, con carga eléctrica. Por ejemplo, el Potasio debe encontrarse en su forma K+. Las raíces no distinguen entre el K+ proveniente de un laboratorio del K+ proveniente del humus. Es decir, todas las consideraciones sobre el uso correcto de los fertilizantes aplican tanto a aquellos orgánicos como aquellos no orgánicos.

Por tiempo de liberación

Los fertilizantes liberan sus nutrientes a ritmo diferente. Los fertilizantes que ponen sus nutrientes a disposición de las plantas a un ritmo rápido, se llaman de liberación rápida. Aquellos que entregan sus nutrientes poco a poco en el tiempo, se denominan de liberación lenta, o liberación prolongada.

En general, los fertilizantes de liberación rápida ya contienen sus nutrientes en una forma simple e iónica, por lo que las raíces pueden absorberlos de inmediato. Los de liberación lenta, contienen sus nutrientes en formas que la planta no puede tomar directamente, sino que requieren de procesos en el tiempo que los transforman en disponibles. Estos procesos pueden estar a cargo de microorganismos presentes en el entono de las raíces. Es el caso de la mayoría de los fertilizantes ricos en materia orgánica. También, pueden ser procesos basados en que los nutrientes se encuentran en forma poco soluble, por lo que se disuelven lentamente.Ferti_04

Como se mencionaba al principio, estas clasificaciones no son excluyentes entre sí. Por lo tanto, un fertilizante puede ser orgánico, líquido en dos partes y de liberación rápida. Otro, puede ser refinado, en polvo y para floración.

En el tercer y último artículo de esta serie semanal (aquí), se incluyen algunos temas puntuales y otros de carácter más avanzado, cuyo conocimiento es relevante para tener una visión completa de la nutrición de las plantas y la elección de fertilizantes. Por ejemplo, la fertilización foliar y el etiquetado de los fertilizantes.