¿Por qué partir con un macetero chico?

RootboundAl momento de sembrar una semilla, o plantar un plantín de almácigo muy pequeño, te sugerimos no caer en la tentación de utilizar un macetero grande de inmediato, sino que te recomendamos partir por uno de menor tamaño y luego ir trasplantando a uno mayor.

 

El porqué de esta recomendación está en tratar de aprovechar al máximo el volumen ofrecido por el macetero, sin desperdiciar espacio debido al patrón de crecimiento que tienen las raíces. Probablemente has notado que los maceteros que han albergado mucho tiempo a una planta, tienen sus paredes internas cubiertas completamente de raíces, mientras que la concentración es menor en la parte del sustrato que está más cerca del centro. Esto ocurre porque las raíces crecen siempre alejándose del tallo, tratando de encontrar nuevo sustrato fresco.

 

Sin embargo, esto pueden hacerlo sólo hasta encontrar un obstáculo, como por ejemplo las paredes del macetero. Una vez que ocurre esto, las raíces siguen creciendo pegadas a las paredes, incluso dando vueltas alrededor. El resultado es que hay muchas raíces adheridas al macetero y relativamente pocas al centro. Lo  ideal es que la densidad de raíces sea más bien homogénea, para que la planta aproveche bien los nutrientes de todo el sustrato, y no desaproveche el espacio del medio.

 

Una forma de lograr esto, es hacer crecer a la planta en maceteros cada vez más grandes, pasando a uno de mayor tamaño una vez que las raíces ya han chocado con las paredes  del macetero actual. Así, la “bola de raíces” crecerá de manera densa y pareja, permitiendo que se maximice la cantidad de raíces expuestas al sustrato  y sus nutrientes.

 

En la práctica, resulta poco práctico hacer este trasplante muchas veces, pero te recomendamos que por lo menos lo hagas una vez, partiendo con un macetero mediano y luego pasando al definitivo.